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Valoración de vía lagrimal: qué revisa el especialista

hace 10 minutos
4 min de lectura

Tener el ojo constantemente húmedo, presentar lagrimeo sin una causa aparente o notar secreción repetida no siempre se debe a una simple irritación. En muchos casos, una valoración de vía lagrimal permite identificar por qué la lágrima no drena correctamente y cuál es el tratamiento más adecuado.

La vía lagrimal es el sistema encargado de llevar la lágrima desde la superficie del ojo hacia la nariz. Cuando existe estrechamiento, obstrucción o una alteración en la posición de los párpados, pueden aparecer lagrimeo, secreción, visión borrosa e infecciones recurrentes.

¿Cuándo se recomienda una valoración de vía lagrimal?

La causa más frecuente de consulta es el lagrimeo persistente.

Aunque puede deberse a una producción excesiva de lágrima por ojo seco, alergia o irritación, en otros pacientes el problema está en el drenaje.

Una valoración puede ser útil cuando existe:

  • Lagrimeo constante en uno o ambos ojos

  • Sensación de humedad permanente

  • Secreción recurrente

  • Infecciones repetidas cerca del ángulo interno del ojo

  • Inflamación junto a la nariz

  • Visión borrosa causada por exceso de lágrima

  • Molestias después de una cirugía o traumatismo

También pueden existir alteraciones en la posición del párpado que impiden que la lágrima entre correctamente a la vía lagrimal.

¿Qué revisa el especialista durante la valoración?

Una valoración de vía lagrimal no consiste únicamente en comprobar si el ojo lagrimea.

Durante la consulta se revisan:

  • Los párpados y su posición

  • Los puntos lagrimales

  • La superficie ocular

  • La presencia de ojo seco o inflamación

  • La existencia de secreción

  • La zona del saco lagrimal

  • El funcionamiento del drenaje de la lágrima

También es importante saber desde cuándo comenzó el problema, si afecta uno o ambos ojos y si existen antecedentes de infecciones, traumatismos, cirugía nasal o palpebral.

¿Cómo se estudia el drenaje lagrimal?

Dependiendo de los hallazgos, pueden realizarse pruebas para conocer si la vía lagrimal está abierta y en qué punto puede existir una obstrucción.

Una de las pruebas más utilizadas es la irrigación de la vía lagrimal. Se introduce cuidadosamente solución a través del punto lagrimal para observar si pasa hacia la nariz o si existe resistencia.

Esto puede ayudar a identificar:

  • Estrechamiento del punto lagrimal

  • Obstrucción parcial

  • Obstrucción completa

  • Alteraciones funcionales del drenaje

En algunos casos también puede ser necesario realizar estudios de imagen, especialmente cuando existen antecedentes de traumatismo, cirugía, una masa palpable o sospecha de una alteración más profunda.

No todo lagrimeo significa una vía lagrimal obstruida

Aunque parezca contradictorio, el ojo seco también puede producir mucho lagrimeo.

Cuando la superficie ocular está irritada, el ojo puede responder produciendo una lágrima refleja abundante pero de mala calidad. Por eso, utilizar únicamente gotas o asumir que existe una obstrucción puede llevar a tratamientos innecesarios.

También pueden producir lagrimeo:

  • Alergias

  • Inflamación ocular

  • Problemas en la posición de los párpados

  • Laxitud palpebral

  • Ectropión

  • Estrechamiento de los puntos lagrimales

Por esta razón, la evaluación debe incluir tanto la vía lagrimal como la superficie ocular y los párpados.

¿Qué síntomas pueden sugerir una obstrucción?

Además del lagrimeo constante, algunos pacientes presentan:

  • Necesidad de secarse el ojo repetidamente

  • Secreción o legañas

  • Irritación de la piel del párpado

  • Episodios recurrentes de conjuntivitis

  • Visión borrosa intermitente

  • Dolor o inflamación junto a la nariz

Cuando aparece dolor, enrojecimiento o inflamación en la zona del saco lagrimal, especialmente si existe secreción o fiebre, puede tratarse de una infección y se recomienda una valoración médica pronta.

¿Cómo se define el tratamiento?

El tratamiento depende de la causa.

Si el problema está relacionado con ojo seco, inflamación o alergia, puede ser suficiente un tratamiento médico dirigido.

Cuando existe estrechamiento del punto lagrimal, puede considerarse un procedimiento específico para mejorar su apertura.

Si existe una obstrucción más profunda de la vía lagrimal, pueden requerirse procedimientos como sondaje, colocación de tubos de silicón o cirugía para crear una nueva vía de drenaje, dependiendo del sitio y tipo de obstrucción.

La decisión no debe basarse únicamente en el síntoma de lagrimeo, sino en los hallazgos de la exploración.

¿Por qué conviene una evaluación integral?

La vía lagrimal funciona en conjunto con los párpados y la superficie ocular. Por eso, un estudio adecuado debe considerar todas estas estructuras.

En una práctica que integra **oftalmología y oculoplástica**, es posible evaluar tanto el drenaje de la lágrima como las alteraciones de los párpados o de la superficie ocular que puedan contribuir al problema.

Esto permite evitar tratamientos repetidos que alivian temporalmente los síntomas sin corregir la causa.

¿Qué esperar durante la consulta?

**La consulta** se enfoca en determinar por qué existe lagrimeo o secreción y si la vía lagrimal funciona correctamente.

Dependiendo del caso, puede incluir exploración oftalmológica, revisión de los puntos lagrimales y pruebas de drenaje. En muchos pacientes esto permite establecer desde la **primera visita** si el problema proviene de una obstrucción, de la superficie ocular o de una alteración del párpado.

Si presenta lagrimeo persistente, secreción recurrente o inflamación cerca del ángulo interno del ojo, una valoración de vía lagrimal puede ayudar a identificar la causa y definir el tratamiento más adecuado.

En la práctica del Dr. Andrés Lozano, la evaluación integra oftalmología y cirugía oculoplástica para estudiar la vía lagrimal, los párpados y la superficie ocular de manera conjunta.

 
 
 

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