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Dacriocistitis: qué es, síntomas y tratamiento

11 sept
3 min de lectura

Actualizado: hace 7 días

La dacriocistitis es una inflamación, generalmente infecciosa, del saco lagrimal. Suele producir dolor, enrojecimiento e inflamación junto al ángulo interno del ojo, cerca de la nariz, y puede acompañarse de lagrimeo o secreción.

Con frecuencia aparece porque la vía lagrimal está obstruida y las lágrimas no pueden drenar correctamente.

¿Por qué aparece la dacriocistitis?

Las lágrimas salen del ojo a través de pequeños orificios ubicados en los párpados y pasan hacia el saco lagrimal antes de llegar a la nariz.

Cuando existe una obstrucción, las lágrimas y secreciones pueden acumularse dentro del saco lagrimal y favorecer el crecimiento de bacterias.

En adultos, la obstrucción puede relacionarse con:

  • Cambios anatómicos de la vía lagrimal

  • Inflamación crónica

  • Traumatismos o cirugías previas

  • Enfermedades nasales o sinusales

  • Alteraciones de los tejidos cercanos

Algunos pacientes presentan lagrimeo persistente durante meses o años antes de desarrollar una infección.

En recién nacidos, el problema suele deberse a una obstrucción congénita del conducto nasolagrimal. Esto puede causar lagrimeo y secreción desde las primeras semanas de vida.

¿Cuáles son los síntomas?

La dacriocistitis aguda suele producir:

  • Dolor y sensibilidad junto a la nariz

  • Inflamación y enrojecimiento en el ángulo interno del ojo

  • Lagrimeo excesivo

  • Secreción

  • Sensación de presión o molestia

En formas crónicas puede haber principalmente lagrimeo continuo, secreción recurrente o episodios repetidos de conjuntivitis.

Una **vía lagrimal bloqueada** puede permanecer como causa de fondo incluso cuando la infección mejora.

¿Cuándo requiere atención urgente?

Se recomienda una valoración médica el mismo día si aparecen:

  • Fiebre

  • Dolor intenso

  • Aumento rápido de la inflamación

  • Visión borrosa o disminución visual

  • Dificultad para mover el ojo

  • Inflamación que se extiende hacia los párpados o la mejilla

  • Mal estado general

Estos signos pueden indicar que la infección se está extendiendo hacia los tejidos cercanos.

También conviene realizar una valoración temprana en personas con diabetes, inmunosupresión o antecedentes recientes de cirugía o traumatismo en la región ocular o nasal.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele realizarse mediante una **exploración oftalmológica**.

Durante la valoración se revisan:

  • Los párpados

  • Los puntos lagrimales

  • El saco lagrimal

  • La superficie ocular

  • La presencia de secreción

  • Los antecedentes de lagrimeo y episodios previos

Una vez que la infección aguda está controlada, pueden realizarse pruebas para determinar si existe una obstrucción de la vía lagrimal y localizar el sitio del bloqueo.

Dependiendo del caso, puede ser necesaria una irrigación de la vía lagrimal o estudios de imagen.

No todo enrojecimiento o secreción corresponde a una dacriocistitis. Una conjuntivitis, **un orzuelo** o una infección de los tejidos alrededor del ojo pueden producir síntomas similares.

¿Cómo se trata la dacriocistitis?

Durante una infección aguda, el objetivo inicial es controlar la infección.

Dependiendo de la gravedad, pueden utilizarse:

  • Antibióticos por vía oral

  • Antibióticos intravenosos en casos más severos

  • Medidas locales para aliviar las molestias

  • Seguimiento estrecho

Las gotas oftálmicas por sí solas no siempre son suficientes, ya que la infección se encuentra dentro del saco lagrimal y no únicamente en la superficie del ojo.

No se recomienda automedicarse ni utilizar gotas con antibióticos o esteroides sin valoración médica.

¿Qué ocurre después de controlar la infección?

Una vez que la fase aguda ha mejorado, es importante determinar si la vía lagrimal continúa obstruida.

Si el bloqueo persiste, pueden reaparecer el lagrimeo, la secreción y las infecciones.

En adultos, cuando existe una obstrucción importante del conducto nasolagrimal, el tratamiento definitivo suele ser una dacriocistorrinostomía (DCR).

Esta cirugía crea una nueva comunicación entre el saco lagrimal y la cavidad nasal para permitir nuevamente el drenaje de las lágrimas.

Dependiendo del caso, puede realizarse mediante una pequeña incisión en la piel o por vía endoscópica nasal. En algunos pacientes se coloca temporalmente una sonda de silicón mientras cicatriza la nueva vía de drenaje.

¿Y en los bebés?

La obstrucción congénita de la vía lagrimal tiene un manejo diferente.

Muchos casos mejoran espontáneamente durante los primeros meses de vida y pueden tratarse inicialmente con medidas indicadas por el oftalmólogo, incluyendo masaje del saco lagrimal.

Cuando la obstrucción persiste o provoca infecciones recurrentes, puede ser necesario realizar un sondaje de la vía lagrimal.

¿Qué debe evitarse?

Cuando existe inflamación dolorosa junto al saco lagrimal, no se recomienda:

  • Exprimir o presionar fuertemente el área

  • Realizar masajes intensos durante una infección aguda

  • Utilizar medicamentos o gotas sin indicación

  • Retrasar la valoración si los síntomas están empeorando

El tratamiento adecuado no consiste únicamente en controlar la infección. También es importante identificar si existe una obstrucción responsable de los episodios recurrentes.

En la práctica del Dr. Andrés Lozano, la valoración de la vía lagrimal permite integrar el diagnóstico, el control de la infección y, cuando es necesario, el tratamiento de la obstrucción para restablecer el drenaje normal de las lágrimas.

 
 
 

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