Dacriocistitis: qué es, síntomas y tratamiento
Actualizado: hace 7 días
La dacriocistitis es una inflamación, generalmente infecciosa, del saco lagrimal. Suele producir dolor, enrojecimiento e inflamación junto al ángulo interno del ojo, cerca de la nariz, y puede acompañarse de lagrimeo o secreción.
Con frecuencia aparece porque la vía lagrimal está obstruida y las lágrimas no pueden drenar correctamente.
¿Por qué aparece la dacriocistitis?
Las lágrimas salen del ojo a través de pequeños orificios ubicados en los párpados y pasan hacia el saco lagrimal antes de llegar a la nariz.
Cuando existe una obstrucción, las lágrimas y secreciones pueden acumularse dentro del saco lagrimal y favorecer el crecimiento de bacterias.
En adultos, la obstrucción puede relacionarse con:
Cambios anatómicos de la vía lagrimal
Inflamación crónica
Traumatismos o cirugías previas
Enfermedades nasales o sinusales
Alteraciones de los tejidos cercanos
Algunos pacientes presentan lagrimeo persistente durante meses o años antes de desarrollar una infección.
En recién nacidos, el problema suele deberse a una obstrucción congénita del conducto nasolagrimal. Esto puede causar lagrimeo y secreción desde las primeras semanas de vida.
¿Cuáles son los síntomas?
La dacriocistitis aguda suele producir:
Dolor y sensibilidad junto a la nariz
Inflamación y enrojecimiento en el ángulo interno del ojo
Lagrimeo excesivo
Secreción
Sensación de presión o molestia
En formas crónicas puede haber principalmente lagrimeo continuo, secreción recurrente o episodios repetidos de conjuntivitis.
Una **vía lagrimal bloqueada** puede permanecer como causa de fondo incluso cuando la infección mejora.
¿Cuándo requiere atención urgente?
Se recomienda una valoración médica el mismo día si aparecen:
Fiebre
Dolor intenso
Aumento rápido de la inflamación
Visión borrosa o disminución visual
Dificultad para mover el ojo
Inflamación que se extiende hacia los párpados o la mejilla
Mal estado general
Estos signos pueden indicar que la infección se está extendiendo hacia los tejidos cercanos.
También conviene realizar una valoración temprana en personas con diabetes, inmunosupresión o antecedentes recientes de cirugía o traumatismo en la región ocular o nasal.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico suele realizarse mediante una **exploración oftalmológica**.
Durante la valoración se revisan:
Los párpados
Los puntos lagrimales
El saco lagrimal
La superficie ocular
La presencia de secreción
Los antecedentes de lagrimeo y episodios previos
Una vez que la infección aguda está controlada, pueden realizarse pruebas para determinar si existe una obstrucción de la vía lagrimal y localizar el sitio del bloqueo.
Dependiendo del caso, puede ser necesaria una irrigación de la vía lagrimal o estudios de imagen.
No todo enrojecimiento o secreción corresponde a una dacriocistitis. Una conjuntivitis, **un orzuelo** o una infección de los tejidos alrededor del ojo pueden producir síntomas similares.
¿Cómo se trata la dacriocistitis?
Durante una infección aguda, el objetivo inicial es controlar la infección.
Dependiendo de la gravedad, pueden utilizarse:
Antibióticos por vía oral
Antibióticos intravenosos en casos más severos
Medidas locales para aliviar las molestias
Seguimiento estrecho
Las gotas oftálmicas por sí solas no siempre son suficientes, ya que la infección se encuentra dentro del saco lagrimal y no únicamente en la superficie del ojo.
No se recomienda automedicarse ni utilizar gotas con antibióticos o esteroides sin valoración médica.
¿Qué ocurre después de controlar la infección?
Una vez que la fase aguda ha mejorado, es importante determinar si la vía lagrimal continúa obstruida.
Si el bloqueo persiste, pueden reaparecer el lagrimeo, la secreción y las infecciones.
En adultos, cuando existe una obstrucción importante del conducto nasolagrimal, el tratamiento definitivo suele ser una dacriocistorrinostomía (DCR).
Esta cirugía crea una nueva comunicación entre el saco lagrimal y la cavidad nasal para permitir nuevamente el drenaje de las lágrimas.
Dependiendo del caso, puede realizarse mediante una pequeña incisión en la piel o por vía endoscópica nasal. En algunos pacientes se coloca temporalmente una sonda de silicón mientras cicatriza la nueva vía de drenaje.
¿Y en los bebés?
La obstrucción congénita de la vía lagrimal tiene un manejo diferente.
Muchos casos mejoran espontáneamente durante los primeros meses de vida y pueden tratarse inicialmente con medidas indicadas por el oftalmólogo, incluyendo masaje del saco lagrimal.
Cuando la obstrucción persiste o provoca infecciones recurrentes, puede ser necesario realizar un sondaje de la vía lagrimal.
¿Qué debe evitarse?
Cuando existe inflamación dolorosa junto al saco lagrimal, no se recomienda:
Exprimir o presionar fuertemente el área
Realizar masajes intensos durante una infección aguda
Utilizar medicamentos o gotas sin indicación
Retrasar la valoración si los síntomas están empeorando
El tratamiento adecuado no consiste únicamente en controlar la infección. También es importante identificar si existe una obstrucción responsable de los episodios recurrentes.
En la práctica del Dr. Andrés Lozano, la valoración de la vía lagrimal permite integrar el diagnóstico, el control de la infección y, cuando es necesario, el tratamiento de la obstrucción para restablecer el drenaje normal de las lágrimas.




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